sábado, 7 de junio de 2008

RENOVANDO

Pues sí. Ayer me tocó pasarme la mañana renovando el carnet de conducir. Lo que más me fascinaba de semejante pesadilla, era... ¡todo!
Tras un reparador sueño de belleza de apenas seis horitas por culpa del libro que me tenía enganchada, camuflé mis tridimensionales ojeras bajo una capa nada despreciable de maquillaje y me lancé sin anestesia, al primer estudio fotográfico. La primera alegría de la mañana me la llevé cuando el fotógrafo en cuestión, concluyó, que debido a mi estado de buena esperanza, saldría bella y hermosa. Según su teoría, las mujeres embarazadas proyectan un aura especial. Lo de salir en una foto de carnet sin cara de terrorista, hubiese sido una noticia estupenda sino hubiese sido por el pequeño detalle de que no estoy embarazada y que semejante comentario me cabreo hasta el punto de que La Insoportable se hizo cargo de la situación. He de decir que goce cuando, con una cínica sonrisa de oreja a oreja, me saqué mi blusón para quedarme en camiseta, haciendo obvia la mala deducción del sagaz inspector disfrazado de fotógrafo. Su cara fue indescriptible y sus balbuceadas disculpas...ah, a veces esto de ser una cabrona, ¡es maravilloso!
Tras varios flashazos, logré no parecer una terrorista y me lancé en pro del psicotécnico.
Supongo que debería haberme pirado en cuanto vi lo merengue que era la recepcionista, pero debo confesar que me tenía maravillada. 15 minutos después, tras rajar con un paciente y un par de médicos sobre su casa, sus niños, las enfermedades de la abuela de la familia, sus últimas y sus próximas vacaciones y las excelencias de las Islas Canarias, pasé a la sala de espera.
31,50 E más tarde, iba rumbo a tráfico con un papel que certificaba mi capacidad psicotécnica para conducir un coche.
Lo de la largaaaaaaaa...cola en tráfico, me lo voy a ahorrar. En fin, tras una mañana de papeleos y esperas, terminé con un cartón provisional que es, hoy por hoy y hasta que me llegue el nuevo, mi carnet de conducir.

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