Primero fue la vida real, luego llegó el libro, más tarde la versión colombiana y por último, la versión española. Ahora permitid que me ría irónicamente de cuanto españolito intelectualoide que tras siglos de juramentos contra el género de la telenovela, se ha enganchado al "Sin tetas no hay paraíso" de Tele 5.
Apuesto mi cabellera a que habrá quien me diga que no hay comparación. Lo de Tele 5 es una serie. Así pues, me retorceré víctima de las carcajadas y diré que no hay más ciego que el que no quiere ver y lo que ellos han visto, ha sido UN CULEBRÓN. Y lo peor, es que ansían vorazmente los nuevos capítulos. JAJAJAJAJAJAJAJA.
Vale, la producción está más cuidada. En eso llevan razón, pero ¿quién es la niña bonita que no se ha embobado con el guaperas del protagonista y quién es el machote que no ha babeado ante tanta falda corta y escotes de vértigo? Al final todo se reduce a lo mismo: mucha carne, repetición de la historia y por supuesto, un amor imposible que en el último capítulo se adereza con la venganza.
En fin, mis queridos compatriotas, bienvenidos al mundo de las telenovelas. Jejejeje